
Casos clínicos citados por Philip Chancellor:
- Varón, de ocho años de edad. Nunca fue un chico fuerte y desde que nació sufría de un eccema con picazón alrededor de las rodillas, insuficiencia respiratoria y apatía general. Tenía miedo de ir al cine y le disgustaba que le leyeran cuentos por temor de que terminaran mal. Le aterraba dormir solo y rara vez conseguía dormir toda la noche. Se le dio Mimulus como remedio tipo para sus temores y ansiedades y Clematis para su estado lánguido e indiferente. Un mes más tarde, su madre escribió para decir que estaba un poco mejor; el eccema había mejorado algo pero seguía durmiendo mal. El mes siguiente volvió a escribirnos: “Philip está mucho mejor en todo sentido. Duerme toda la noche y lo hace solo en su habitación, cosa que antes había resultado imposible”. Y en su último informe, tres meses después, describió a su hijo como un chico con mucha energía y sin temores; en cuanto al eccema, había desparecido del todo.
- Varón, de seis años de edad. La oscuridad le espantaba y lo mismo pasaba si tenía que subir escaleras solo de noche. Insistía en que en su cuarto había que dejar una luz encendida y que la puerta permaneciera entornada. Durante el día demostraba mucha energía y no descansaba pero a la hora de dormir estaba exhausto. Tenía poco apetito. Se le prescribió Mimulus para su temor a la oscuridad y Vervain para su excesiva energía y su incapacidad para descansar. El primer informe, tres semanas después que comía mucho mejor y que de noche estaba menos exhausto. Luego de otros dos meses, la madre escribió para decir que ya no temía la oscuridad; en realidad, disfrutaba al apagar la luz cuando era la hora de dormir.
- Mujer de cincuenta y tres años, casada. Durante años había vivido en una ciudad populosa y ahora descubría que el ruido del tránsito no le permitía dormir. El ruido la aterraba y después de trabajar mucho todo el día, temía ir a su casa por ese motivo. Se sentía muy agotada y sufría de dolores de cabeza matutinos, así como de un catarro que le bloqueaba la nariz. Se le prescribió Mimulus por el temor al ruido, Crab Apple para limpiar su organismo y Hornbeam para fortalecerla. Después de un mes escribió para decir que ya no se sentía tan cansada y que dormía mejor pero que el catarro persistía. Se repitieron los mismos remedios durante dos meses más. Volvió a escribir para decir que ahora la fatiga había desaparecido por completo y que podía hacer el doble del trabajo que hacía normalmente. Que había perdido su miedo al ruido y que casi no tenía catarro. El mes siguiente escribió para decir que el catarro había desaparecido, que dormía bien y que ya no temía al ruido.
- Varón de trece años de edad. El muchacho tenía enuresis crónica y era de sueño muy pesado. Era de disposición alegre y despreocupada pero su padre imponía una rigurosa disciplina y eso contribuía a su nerviosismo. Se le recetó Mimulus por su temor al padre y Agrimony por su actitud, que ocultaba su tormento mental. Durante las primeras tres semanas desde que inició el tratamiento mojó la cama sólo una vez. Cuatro meses después su madre escribió: “Ha tenido lugar una mejoría maravillosa. Ya no moja la cama y enfrenta a su padre”.