Bibliografia

Mujer joven, soltera. En 1941 nos escribió: “Estuve en Londres hasta fines de noviembre pasado (1940), cuando nos bombardearon sin parar. Ahora empiezo a sentir el resultado de la tensión nerviosa de esas semanas. Tengo la cabeza y el cuello como si estuvieran sujetos con hierro y se me hincharon las glándulas del cuello”. Star of Bethlehem fue el remedio indicado para el shock diferido y Vervain para la tensión que, según describía ella en la carta, le impedía descansar o distenderse. Seis meses después, escribió para decir que era una persona diferente y que casi no tenía dolores de cabeza. Se repitieron los mismos remedios y al mes una carta suya rezaba: “Los dolores de cabeza prácticamente se han ido y las glándulas de nuevo están normales. Antes de escribirle por primera vez me hice revisar de la vista porque no andaba bien. El médico dijo que los ojos no tenían nada, que sólo eran nervios. Ahora tengo la vista tan fuerte que no necesito anteojos. Mi lengua, que siempre estaba pastosa ahora está rosada limpia. Me siento mejor que en muchos años”. Después escribió para decir que no tuvo recaídas a pesar de que habían pasado muchos años.
Mujer, edad mediana, casada. Nos escribió lo siguiente: “Estoy atravesando una época de indecible aflicción. El ser que más amo en el mundo se muere de cáncer”. Se le recetó Star of Bethlehem para el shock y Chicory porque sentimos que su amor y su pena eran posesivos y ese estado mental no ayudaría a su amiga. Poco después de recibir los remedios escribió de nuevo y dijo: “Fue maravilloso. Pude llorar y el sentimiento de desolación pasó”.
Mujer de 56 años, viuda. Cuando se acercó a nosotros en busca de tratamiento estaba sufriendo una serie de shocks. Seis meses antes, se le había extirpado el seno izquierdo. A esto se sumó una trombosis en la pierna izquierda. Cinco semanas más tarde, su marido murió de repente. La pierna izquierda se le hinchó y casi no podía usarla. Dormía mal porque su mente era un torbellino. Se le prescribió Star of Bethlehem solo. A los dos meses pudo informar que se sentía mejor; su estado físico mejoraba y podía dormir de nuevo toda la noche. Pero dijo que seguía tendiendo pensamientos tristes que no podía apartar por más esfuerzos que hiciera. Se añadió White Chestnut para contrarrestar los pensamientos inquietantes y recurrentes. Tomó los remedios durante otros dos meses y la mejoría fue gradual pero segura. Al final nos escribió: “Me siento mucho mejor. En realidad, soy una persona diferente. Tanto el brazo como la pierna están normales. Sólo tomo la medicina cuando siento que la necesito”. La paciente se mantuvo en contacto con nosotros durante cuatro años después de esa carta y durante ese tiempo no tuvo recaídas.
Mujer, de 50 años, soltera. La carta que nos mandó decía: “Tengo un problema con las depresiones mentales que me aparecen a intervalos y que empezaron hace mucho años. Las depresiones comenzaron cuando tuve una experiencia personal muy desdichada hace varios años. Fue un gran shock para mí y siento que nuca me recuperé. Ahora siempre que debo enfrentar acontecimientos o situaciones infortunadas, sufro otro ataque de depresión acompañado por considerable agitación, nerviosismo e inquietud. Rumio mis síntomas. Mis pensamientos me rondan y la existencia no parece tener mucho sentido”. Se le indicó Star of Bethlehem por el shock de una experiencia desdichada de años atrás y White Chestnut por los pensamientos que le rondaban por la mente. Al cabo de dos meses volvió a escribir: “Estoy muy agradecida. Me siento como no me sentí en años. Es realmente maravilloso no tener que tomar ninguna de las poderosas medicinas que tomaba antes. Yo nunca pude tolerar esas drogas por los efectos secundarios indeseables que me hacían enfermar”. Tomó otro frasco de los remedios y dijo que le deleitaba descubrir que ya no tenía depresiones y que su mente estaba en calma.
Hombre, mediana edad, de profesión banquero. Hacía poco había experimentado un gran shock relacionado con reveses financieros y eso lo había preocupado durante unos meses. Sufría de lo que su médico diagnosticó como úlceras estomacales cuando su apéndice estalló y se enfermó gravemente en el hospital cuando se le paralizaron los intestinos. La asistencia médica parecía ineficaz y la situación era muy grave. De inmediato se le recetó Star of Bethlehem para los shocks que había soportado y Rock Rose para el terror que le provocaban su enfermedad, los médicos y el hospital. Media hora después de tomar la primera dosis su atrofiado intestino entró en actividad y salvó su vida. Cuando ocurrió esto, aunque estaba débil, recuperó mucho de su sentido del humor y perdió gran parte de su temor, así pudo quitar importancia a su enfermedad. De nuevo se le prescribió Star of Bethelhem; Olive por su estado de debilitamiento y Agrimony por la tortura mental que había soportado solo. Recuperó pronto la fuerza y en el hospital le dieron de alta para que pasara la convalescencia en casa. Su progreso fue rápido y se recuperó del todo en corto tiempo.
Mujer, de 46 años, viuda. Cuando nos pidió que la tratáramos sufría de una serie de shocks y también de agotamiento nervioso y depresión. Su historia era ésta: su única hija, que vivía en Portugal, perdió de repente a su marido. Volvió a vivir con sus padres y trajo a sus dos hijitas. Poco después del regreso de la hija, el marido de la mujer murió de improviso. Para aumentar su desgracia, se le quemó la casa por completo a causa de un cortocircuito en un aparato de radio y se vieron obligados a buscar otra vivienda. Apenas se instalaron en la nueva casa, la madre, el sujeto de este informe, tuvo un ataque cardíaco y debió permanecer en cama durante dos meses. En ese lapso se descubrió que sufría de la tiroides y que se imponía una operación. La operación fue un éxito y la mujer se sintió mejor por un tiempo pero de nuevo tuvo que permanecer casi todo el día en cama por culpa de otra enfermedad. Se le prescribió Star of Bethlehem por los muchos shocks recibidos y Olive por el estado de agotamiento y depresión. Al mes de comenzar el tratamiento dijo que se sentía más fuerte y que podía levantarse de la cama y vestirse sola. Día tras día se sentía progresivamente mejor y podía permanecer levantada más tiempo. Luego de otro mes sintió que se fortalecía más; podía hacer caminatas cortas, dormía bien y no tenía depresiones. Continuó tomando los remedios otro mes, al terminar el cual declaró que nunca se había sentido tan bien y que sus amargas experiencias ahora eran cosa del pasado.
Hombre, de 70 años, viudo. Unas semanas antes de acudir a nosotros su mujer murió de repente y el shock fue muy grande. Se sentía deprimido y pensaba que la vida ya no valía nada para él. Para el shock se le recetó Sta of Bethlehem y Gorse para su gran desesperanza. Quince días más tarde escribió para decir que no había mejorado y puntualizó el hecho de que sufría de constipación desde hacía más de sesenta años. Se añadió Mustard a la receta original para neutralizar las depresiones y el abatimiento. Un mes y medio después comunicó que las depresiones había desaparecido y que había recuperado la paz de su mente. Agregó que para su asombro y gratitud, la constipación que la había afectado durante tanto tiempo iba mucho mejor y ya casi no lo molestaba.
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