Bibliografia

Hombre, 70 años. Por naturaleza era una persona calma y amable. Sufría de constipación desde los 10 años. Dijo que era provocada por la indecisión y la preocupación resultante. Cada vez que tenía que tomar una resolución. ¡Le costó tres meses tomar la decisión de venir a tratarse con nosotros! Fue la muerte repentina de su mujer y la soledad consiguiente lo que por último lo impulsó a vernos. Para la indecisión se le prescribió Scleranthus como remedio tipo; Gorse para la desesperación y Star of Bethlehem para el shock que le había causado la muerte de su mujer. A los veintiún días informó que aunque la constipación no había mejorado se sentía mejor y más esperanzado. Y lo que era más importante de todo, dijo que había decidido respecto del curso futuro de su vida. Se le recetó sólo Scleranthus, como remedio tipo. Al cabo de dos meses dijo que ya la indecisión no le afectaba, tampoco la constipación y que se sentía mucho más confiado. Unos años más tarde nos escribió para que supiéramos que no había tenido recaídas y que ninguna de sus afecciones había reaparecido.
Mujer, 40 años, viuda. Acababa de recibir una propuesta matrimonial pero no podía decidirse. Nos escribió lo que sigue: “Mi mente está en constante estado de conflicto. Está en un incesante remolino respecto de lo que tendría que hacer”. Después escribió que a veces estaba triste y otras alegre, a veces estaba enérgica y a veces letárgica. Se le recetó Scleranthus como remedio tipo para la inseguridad y el ánimo fluctuante y Wild Oat para ayudarla que se definiera más respecto de su vida y de sus planes futuros. Los resultados no se hicieron esperar y fueron afortunados. Por último nos hizo saber que se había casado y era feliz y que ya no sufría de indecisión.
Mujer, 51 años, viuda con dos hijas a su cargo. Trabajaba en un hospital de la ciudad como recepcionista y, a pesar de que su trabajo le gustaba, cada vez le costaba más tomar decisiones. No podía decidirse entre dejar el trabajo y seguir en el hospital y la incertidumbre la deprimía y desalentaba. Desde la edad de 35 años sufría de ataques de bilis y vómitos, junto con migrañas. Esos ataques le duraban por lo menos dos días y la violencia del vómito la agotaba y la hacía adelgazar. Los médicos que consultó no pudieron hacer nada para aliviar los ataques y le dijeron que tendría que acostumbrarse a ellos. Para peor de males estaba en la menopausia y vivía en el temor constante de náuseas súbitas, al punto de que no comía. Se le indicó Scleranthus como remedio tipo para la indecisión; Gentian por su actitud de desaliento y Mimulus por su miedo a sufrir ataques. Al final del primer mes dijo que no tenía más náuseas pero mencionó la menopausia. Se le añadió Walnut a la prescripción original para neutralizar los cambios en su vida que interferían en sus actividades. Después de tres meses informó que estaba mucho mejor. Ya no tenía ataques de bilis; sus períodos eran cortos y sin molestias y lo único que tuvo fueron algunos dolores de cabeza suaves. Había decidido seguir en el hospital. Continuó tomando los remedios durante dos meses más y luego dijo que estaba curada y completamente liberada de todos sus síntomas.
Varón, de 12 años. Nos dijo que tenía una “sensación rara” en el estómago. Era un chico sin confianza en sí mismo y que siempre estaba aburrido. Nos sabía qué quería hacer y no podía tomar decisiones de ningún tipo. Se le recetó Scleranthus para esa indecisión y Larch para su falta de confianza. Durante un tiempo mejoró pero una mañana despertó de nuevo con el estómago dolorido. Se agregó Gentian a la receta anterior para contrarrestar su desaliento y depresión. Después de tomar los remedios durante otro mes, su madre dijo: “Ahora está muy bien y estable. Y ha decidido formar parte de los Bow Scouts”.
Mujer, 40 años viuda. Después de la muerte del marido se sentía muy inquieta con respecto al futuro. No podía resolver si se mudaría a Cornualles o si se quedaría donde estaba. Su carta decía: “Estoy confusa”. Se le recetó Scleranthus como tipo. Al poco tiempo nos escribió: “Tengo curiosidad por saber qué me recetó. Me siento mucho mejor pero lo extraño es que mi visión mental se ha aclarado. De repente descubrí que mis pensamientos se definieron con claridad y fue entonces cuando me di cuenta de cuán confusos fueron durante mucho tiempo”.
Mujer, 28 años, soltera. Era actriz profesional e hija única de un matrimonio italiano. Siempre le había costado tomar decisiones y cambiaba de parecer continuamente. Estaba sujeta a ataques de depresión sin razón aparente y sufría de constipación y diarrea en foma alternada. Se le recetó Scleranthus para su incapacidad para decidirse y Mustard para la depresión sin causa conocida. Hubo alguna mejoría. Al cabo del primer mes escribió par decir que aunque no tenía dolores sufría ante la idea de que durante el siguiente período pudiera tener algún dolor. Dijo que también tenía leucorrea. Se añadió Crab Apple a la receta original como limpiador. A los dos meses una carta suya decía: “Ya no tengo dolores y he aumentado de peso. Tanto la colitis como la leucorrea han pasado. Parezco un mujer nueva y tengo mucho mejor cutis. Como y duermo bien. Y, lo que me parece más importante de todo, ahora puedo tomar decisiones.”
Mujer, de 37 años, casada. Su carta decía: “No puedo tomar decisiones. Dejo todas las decisiones para último momento y entonces me apuro con las cosas y llego tarde. Tengo dos hijos y durante la guerra trabajé demasiado para conseguir alimentar a la familia, haciendo las tareas domésticas y yendo de un sitio a otro, escapando de las bombas, por causa de los chicos. Ahora carezco de confianza y me siento “sapo de otros pozo” cuando estoy con extraños. Realmente quiero estar bien y siento que dificulto las cosas para mi familia y también para mí misma. Además, siento que no aprovecho esos encantadores años familiares a causa de las vacilaciones y de la falta de confianza”. Se le indicó Scleranthus para la indecisión y Larch para la falta de confianza. Al principio el progreso fue lento. Después de dos meses nos escribió para decir: “Me siento mucho más estable y también mucho mejor físicamente.” En esa carta nos avisó que era diabética. Se agregó Crab Apple a la receta original, con resultados excelentes. Escribió de nuevo: “He reducido la cantidad de insulina que tomo a diario, en vista de que las cosas también mejoran en esa dirección”. Después de otros dos meses recibimos una carta que decía: “Estoy mucho mejor y más animosa y ahora puedo tomar decisiones. Mi madre dice que es una delicia observar cómo he mejorado en todos los aspectos.”
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