Casos Rock Water



Casos Rockwater

Mujer, de setenta años, viuda.  Era muy estricta consigo misma y había establecido un rígido modelo de vida; parecía que no lograba ver ningún otro punto de vista.  Era una soñadora y una fanática.  Desde la muerte de su marido trabajaba como dactilógrafa en su casa pero, invierno y verano, los sabañones malograban su eficiencia.  También tenía afectados los pies y de noche sufría de fuertes calambres que la despertaban con frecuencia.  Se le indicó Rock Water como remedio tipo junto con Clematis para su estado de ensoñación.  Al mes informó que aunque el tiempo frío se hacía notar, los sabañones habían casi desaparecido de las manos y pies; en ocasiones tenía calambres pero no eran tan fuerte como antes.  Dijo que se sentía más distendida en cuerpo y mente.  Tomó los remedios durante seis meses y escribió para decirnos:  “Durante todos los meses de invierno trabajé en una casa sin calefacción y sin guantes durante la última ola de frío.  Los sabañones no reaparecieron y tampoco he tenido más calambres de noche. ¡Estoy muy agradecida por haberme librado de afecciones tan viejas!  También descubrí que me estoy volviendo más amable conmigo misma.  Ahora me doy cuenta de que en el pasado fui demasiado rígida en mi forma de pensar y que descuidé las comodidades comunes de la vida.

 

Hombre de 53 años, soltero.  No bebía ni fumaba y era fanático con su dieta.  No comía comida que le hubiera gustado porque temía que le cayera mal.  Trabajaba despiadadamente en su oficina y si no podía terminar la tarea del día se la llevaba a la casa.  Siempre estaba en actividad:  esto, sentía él, era la tarea que se debía para satisfacer el alto modelo que se había impuesto.  Era intolerante con la gente ruidosa, con los que arrojan basura en la vía pública y con lo que consideraba estupidez de parte de los demás.  Físicamente sufría de un afección cardíaca benigna, taquicardia arrítmica; también tenía insomnio, tensión nerviosa y mala digestión sobre todo después de comer tarde por la noche.  Se le recetó Rock Water como remedio tipo para su dura autodisciplina y Beech para su severidad con los demás.  Se sintió mejor después del primer mes.  Estaba más distendido y menos obsesionado con el trabajo.  Empezó a disfrutar de algunos placeres de la vida y se volvió más tolerante y comprensivo.  Se curó después de tres meses más-  El estado cardíaco se normalizó, la digestión mejoró y comió bien y, lo más importante, actuaba y se sentía de nuevo como un ser humano.

Mujer, 33 años, soltera, enfermera matriculada. Estaba estudiando para ser enfermera ambulante.  Antes había trabajado en la Bahamas y allí tuvo artritis reumatoidea en las articulaciones, sufriendo grandes dolores.  Cuando recurrió a nosotros para que la tratáramos había mejorado algo aunque hacía poco que había tenido un ataque fuerte.  Esto  ocurrió mientras visitaba a unos parientes, que según dijo la decepcionaron mucho. No estaban a la altura de los ideales de ella.  Añadió que siempre había llevado su vida con riendas firmes.  Se permitía pocos placeres y, según ella, era una supervisora exigente.  Dijo:  “Descubrí que mis dificultades eran la arrogancia y el orgullo.  Creía que podía avanzar en la vida sin ayuda divina o humana si mantenía altos mis ideales de perfección”.  Se le  prescribió Rock Water como remedio tipo para su rígida autodisciplina y Water Violet para el orgullo.  Durante la consulta siguiente dijo: “El dolor en las coyunturas ha disminuido y, por extraño que  parezca, quiero rezar y ser humilde pero todavía me cuesta.  Y eso me tiene muy deprimida”.  Se añadió Gentian a la receta básica para su desaliento.  Esto ayudó hasta cierto punto.  Cuando vino de nuevo expresó:  “Me siento en gran conflicto con lo que mis instructoras me dicen que aprenda porque creo que están equivocadas.  Siento tanto pánico que no creo poder terminar el curso. Estoy enojada y también resentida”.  Se le dio otra receta, que consistía en los remedios siguientes:  Rock Water, Water Violet, más Rock Rose para el pánico y Willow para el resentimiento.  Lo tomó durante tres meses.  Cuando nos escribió al cabo de ese tiempo dijo que había terminado el curso y que ahora trabajaba como enfermera ambulante.  Expresó:  “Mi vida cambió mucho desde que empecé a tomar los remedios.  Día a día me siento más fuerte.  ¡Si no hubiera experimentado el efecto de los remedios no lo creería!  A mi dolor lo transformaron en alegría”.

Mujer, de mediana edad.  Era muy estricta en su disciplina y muy severa consigo misma.  Dijo que sufría de constipación desde los tres años y que desde entonces no evacuaba si no era con un purgante.  En lo emocional sufría de temores de origen desconocido y de indecisión.  Para su estricta autodisciplina se le recetó Rock Water como remedio tipo; Scleranthus para la indecisión y Aspen para los temores de origen desconocido.  A los veintiún días informó que casi por primera vez en su vida su evacuación había sido normal y que no necesitó laxantes.  Dijo también que se había librado de los temores y que ahora podía concentrarse. Añadió que era una persona muy feliz. Muchos años después escribió para decir que no tuvo recaídas.

Hombre, de 54 años de edad, empresario.  Durante los últimos dieciocho meses sintió n dolor creciente en el cuello que corría hacia la cabeza y subía más arriba de la oreja izquierda.  Una radiografía indicó espondilitis y fue tratado por un osteópata.  Por naturaleza era activo, resuelto, impaciente; le gustaba la quietud y la buscaba.  Tenía ideales muy altos y se negaba muchas de las alegrías de la vida por temor de que impidieran su progreso espiritual.  Se comparaba con un toro, con la cabeza baja y listo para defender los altos principios que se había fijado.  Aplicaba este idealismo a su empresa y tomaba con demasiada seriedad sus responsabilidades de empresario.  La mejoría fue lenta pero al cabo de dos meses dijo que la rigidez en el cuello había disminuido y su mujer escribió después:  “Ahora mi marido puede reírse cuando está en casa”.  Siguió el tratamiento durante varios meses más y el cuello rígido empezó a aflojarse gradualmente.  Durante ese período enfrentó una crisis en su empresa y eso causó un retorno inmediato del dolor y la rigidez, que lo aterrorizó.  Se añadió Rock Rose a la receta para la sensación de pánico y Star of Bethlehem para el shock.  En otra consulta dijo que pensaba que era orgullo lo que causaba ese dolor pues él se enorgullecía de sus ideales y forma de vida, así como de su trabajo.  Se agregó Water Violet a la prescripción original de Rock Water, Impatiens y Elm.  Luego de otro período escribió para decir que sentía que el progreso era moderado pero cierto.  Relató que a pesar de hacer un pesado trabajo de jardinería en su casa, el cuello y la espalda no lo preocupaban más y añadió:  “Deseo llevar una vida tranquila en el campo.  Ya no tengo la ambición de ser un empresario exitoso sino que quiero disfrutar de mi vida y de mi casa”.  Su cuello se libró por completo de la rigidez y la mujer escribió para  decir que era un hombre diferente.  Era atento, gentil y ya no se lo notaba impaciente.  En verdad, tomaba la vida con más tranquilidad que antes e incluso había modificado sus ideales imposiblemente altos.

Mujer, edad mediana, casada con tres hijos. Se retrató así:  “Llevo una vida de autodisciplina y de desarrollo del Ser Interior, que es mi ser verdadero”.  Su historia médica era larga y compleja.  Sufría de mal digestión, de golpe podía tener un dolor terrible en el estómago.  Sufría de mala digestión, de golpe podía tener un dolor terrible en el estómago.  El último ataque duró dos meses y medio.  Sus médicos no descubrían motivos patológicos para el dolor y sólo podían darle medicamentos para aliviarlo.  El dolor retornaba periódicamente y aunque sugirieron que aprendiera a convivir con él. Ella era de naturaleza muy activa y además era perfeccionista; aun así podía sentarse en una silla y quedarse dormida en presencia de otros. Se le recetó Rock Water por la dureza con que se trataba, Vervain porque se esforzaba para mantenerse en actividad y Clematis para su sueño incontrolable, que en realidad era un escape a las dificultades.  Continuó el tratamiento durante muchos meses.  El dolor disminuyó en forma gradual tanto en intensidad como en frecuencia.  Ella nos escribió:  “Es un alivio tremendo no estar tan soñolienta y haberme liberado un poco del dolor”.  Tomó los remedios durante más de un año y nos escribió de nuevo:  “Mis afecciones digestivas mejoraron mucho.  No he tenido dolor durante todo este tiempo y los otros síntomas no son tan severos. Estoy mucho menos tensa y no trato de trabajar tanto como antes o poner tanto de mí en lo que hago”.  Por último, después de otro medio año escribió:  “Estoy bien en todo sentido y les quedo muy agradecida.  ¡Los dolores nunca retornaron!”.

Mujer, 70 años de edad.  Sufría de cálculos renales y le habían recomendado que se operara.  Cuando vino a vernos tenía muchos dolores de vez en cuando y esperaba que se desocupara una cama en el hospital.  Por naturaleza era una persona amble e independiente que ejemplificaba los ideales más altos y que procuraba perfeccionar su carácter para que otros pudieran beneficiarse con su ejemplo.  Se le prescribió Rosk Water por su actitud más bien dura para consigo misma y Crab Apple para limpiar el cuerpo de los cálculos renales.  Casi de inmediato después de haber empezado a tomarlos el dolor cesó.  Continuó con los remedios hasta que fue al hospital.  La operación fue un éxito y su salud general mejoró mucho. Se volvió mucho más tolerante con ella misma y disfrutó de una vida más plena y feliz”.

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