Casos Pine



Mujer, 45 años de edad, soltera.  Durante una entrevista expresó:  “Siempre me culpo por no haber hecho algo que siento hubiera tenido que hacer, o ahora, debido a que estoy enferma y no puedo ir a trabajar, porque otros tendrán más que hacer. Me siento muy avergonzada  y tengo sentimientos de culpa.  Se me han caído los órganos internos y me siento muy molesta; también estoy cansada y pienso que nunca estaré bien de nuevo”.  Se le indicó Pine para el sentimiento de culpa y la autocondena y Gorse para la desesperanza.  Los tomó durante  un mes y en la siguiente entrevista dijo:  “Me siento mucho mejor en muchos sentidos pero todavía me inclino a sentirme culpable y siento que tendría que volver al trabajo aunque sigo muy cansada y las cosas me inspiran escaso interés”.  Se añadió Olive para la fatiga y los resultados fueron muy buenos.  Al cabo de otro mes dijo:  “Tengo más vitalidad y fuerza pero trabajo demasiado y eso me hace retroceder.  Pero, por extraño que parezca, no me culpo”.  Durante otros tres meses tomó los mismos remedios.  En la última consulta expresó que hacía varios meses que el abdomen no le molestaba y “veo cuán tonto es culparme por tantas cosas; estoy aprendiendo la lección, gracias a usted”.

 

Mujer, de mediana edad, viuda.  Tenía un hijo grande que vivía con ella.  Desde hacía un tiempo se culpaba por no haberlo hecho feliz en su patria puesto que él pensaba ir a Estados Unidos a buscar trabajo.  Ella sufría de leucorrea y eso la hacía sentirse sucia.  Se le recetó Pine para su sentimiento de culpa y Crab Apple para limpiar mente y cuerpo.  Al cabo del primer mes nos escribió:  “Estoy experimentando grandes beneficios.  La leucorrea desapareció y de nuevo me siento realmente bien.  Y me hace feliz que mi hijo esté en Estados Unidos y le vaya bien allí”.

 

Mujer, de 65 años, casada.  Durante los últimos seis meses había sufrido de una ciática aguda.  El dolor era tan fuerte que a veces la hacía gritar.  Intentó varios tratamientos pero no tuvieron éxito.  Por naturaleza era tímida y apocada.  El sentimiento de culpa la superaba y estaba segura de que estaba siendo castigada y que se lo merecía.  Poco tiempo atrás tuvo un fuerte shock cuando una amiga suya murió durante la noche y ella no lo supo hasta que a la mañana siguiente descubrió su cuerpo.  Se le recetó Pine para el sentimiento de culpa, Star of Bethlehem por el impacto ocasionado por la muerte de su amiga y Mimulus por su inseguridad y timidez.  Después de las primeras tres semanas mejoró mucho aunque seguía sintiendo dolor en la pierna izquierda.  Se le repitieron los mismos remedios y el mes siguiente informó:  “Ahora comprendo que yo no hubiera podido salvar a mi amiga y ya no me culpo.  El dolor despareció de modo sorprendente.  Sencillamente, se fue”.

 

Hombre, de 59 años, de profesión dentista, con consultorio privado.  Por naturaleza era un hombre calmo y cuidadoso que estaba dispuesto a hacer todo lo posible para evitar un desacuerdo.  Se preocupaba en exceso por cosas que podía hacer muy bien y su vida era un continuo estrés.  Su mujer tuvo nueve crisis nerviosas desde que se casaron, muchos años atrás y él se culpaba por eso.  Trabajaba duro en el consultorio y además hacía las tareas de la casa y atendía el jardín cuando su mujer no se sentía bien.  Cuando conversó con nosotros dijo que su preocupación principal era no poder hacer más por su esposa.  Se sentía frustrado.  Estaba fatigado y se responsabilizaba por todo lo que andaba mal.  Tenía un índice alto de ácido úrico en sangre y estaba sujeto a ataques de gota.  Se le indicó Pine para sus autoacusaciones, Crab Apple para limpiar su organismo del ácido úrico  y Agrimony como remedio tipo.  Alrededor de un mes y medio después informó que la gota casi había desaparecido y que podía trabajar de nuevo en el jardín y que también dormía mejor de lo que recordaba en años.  El mes siguiente escribió de nuevo para informar sobre una recaída.  Había estado sometido a una presión terrible; una de sus hijas se casó y su mujer tuvo otra crisis. La gota reapareció pero en forma más benigna que lo habitual.  De nuevo se le prescribió Pine, Elm por sus muchas responsabilidades, además de Crab Apple y Agrimony.  La gota se fue con rapidez.  El expresó que una vez más podía enfrentar sus responsabilidades.  Al cabo de otro mes escribió:  “He mejorado mucho.  Ya no me hago reproches a mí mismo ni me preocupo por mi mujer.  Parece extraño no preocuparse después de todos estos años.  Me tomo las cosas más a la ligera y mi estado general de salud es excelente”.

Mujer, 58 años. Soltera.  Era secretaria de una importante organización de salud.  Cuando recurrió a nosotros estaba completamente exhausta por exceso de trabajo y a punto de sufrir un colapso nervioso.  Entrevistar pacientes y atender el teléfono todo el día parecían tareas más allá de sus fuerzas.  Sufría de palpitaciones, le temblaban las rodillas, tenía escalofríos e insomnio.  Su mayor preocupación era defraudar a su empleador, con quien había trabajado muchos años.  Se culpaba por no sentirse bien y por no estar en condiciones de trabajar como siempre.  Se le recetó Pine, por sus autoacusaciones y Olive para el agotamiento.  Además, se le aconsejó que tomara una larga licencia para recuperar fuerzas.  Al principio se negó hasta a considerar la posibilidad porque los remedios la habían fortalecido.  Por último se dio cuenta de que a pesar de eso debía descansar porque todavía estaba débil y no podía trabajar al máximo.  Se retiró del trabajo y se fue a vivir a orillas del mar.  Recuperó por completo la salud y está bien desde entonces.  Ahora tiene más de setenta años y es la expresión de la buena salud y la alegría.

 

Mujer, 50 años, soltera.  Durante la consulta nos dijo: “Tengo un gran sentimiento de culpabilidad y vergüenza sin razón, que me hace sentir muy desdichada.  Tengo los órganos abdominales caídos y aunque me atiende un médico osteópata siento que nunca mejoraré de veras”.  Se le prescribió Pine como remedio tipo para su sentimiento de autocondena y Gentian por dudar de que mejoraría.  La respuesta fue rápida y se sintió tan bien que abusó de sus fuerzas y tuvo una recaída.  Se agregó Hornbeam para fortalecerla.  Luego de otros dos meses informó que ya no tenía molestias abdominales y que tampoco se formulaba reproches.  Mucho después escribió para contar que sus dificultades físicas o emocionales no habían reaparecido más.

 

Mujer, recién casada.  Había adoptado mellizos de cuatro años.  Los niños eran muy vitales y movedizos y atenderlos todo el día la agotó.  De todos modos, intentaba hacerlo porque los quería.  Se hacía muchos reproches y se culpaba por mostrarse impaciente e irritada con ellos. A causa de las constantes tensiones no podía dormir de noche y durante el día estaba exhausta.  Había desarrollado mastitis en el seno izquierdo y eso la inquietaba mucho.  Le recetamos Pine por sus autorreproches e Impatiens por la impaciencia y la irritabilidad.  Tomó los remedios durante un  mes y pudo suministrarnos informes excelentes.  La mastitis se curó por completo.  Ya no se culpaba a sí misma y no se impacientaba ni se irritaba con los mellizos.

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