Bibliografia

Mujer, de 42 años, soltera. Tenía un empleo de responsabilidad y de mucho trabajo y además una casa que atender. Cuando vino a vernos dijo que estaba cansada al punto del agotamiento pero que seguía adelante lo mismo. Estaba disconforme consigo misma; todos los meses sufría de una migraña tan fuerte que tenía que quedarse en su casa. Era una persona muy consciente y reservada. Sufría de insomnio y períodos ocasionales de abatimiento. Se le prescribió Oak como remedio tipo para su escrupulosidad, su sentido de la responsabilidad y su abatimiento oculto y Olive para el agotamiento mental y corporal. El primer informe resultó estimulante. Tuvo un ataque de migraña pero de todos modos ese día pudo ir a trabajar; se sentía menos cansada y dormía mejor. Continuó tomando los mismos remedios y el mes siguiente dijo que, salvo un dolor de cabeza sin importancia, se había sentido mucho mejor. Dos meses después escribió que nunca se había sentido tan bien en su vida y que ya no le dolía la cabeza. De nuevo, estaba en condiciones de enfrentar todas sus responsabilidades.
Mujer, de mediana edad, soltera. Era directora de un jardín de infantes. Cuando recurrió a nosotros dijo que sentía que sus responsabilidades estaban resultándole demasiado pesadas aunque nunca admitiría esto ante los demás. Sufría de estrés y, en consecuencia, de mala digestión. Padres y alumnos constantemente la buscaban par que les aconsejara en razón de su carácter estable y de su sentido común. Le recetamos Oak para su lucha en contra del cansancio que le provocaba el trabajo y Gentian para la depresión resultante. A los tres meses informó buenos progresos en todo sentido. Ya no estaba fatigada y tampoco tenía problemas digestivos. Dijo que se sentía en condiciones de trabajar con alumnos y padres y asimismo de enfrentar las tareas relacionadas con la escuela. Siguió tomando los remedios durante otro mes y se sintió completamente curada.
Hombre, de 45 años de edad. Vino a vernos durante la guerra. Antes de que ésta estallara él había padecido de asma y ahora tenía un ataque de pleuresía. En el trabajo le dieron licencia por un mes pero él se reintegró antes. Estaba en el turno de noche y dijo, simplemente: “Era mi trabajo, mi esfuerzo en la guerra, de manera que tenía que cumplir”. Le adjudicaron un trabajo de oficina, con dos jefes. Ambos le daban órdenes opuestas pero de nuevo, aunque eso le causaba confusión y angustia, simplemente dijo: “Tengo que cumplir”. El estrés engendrado lo llevó a un fuerte ataque de asma, al que siguieron otros de intensidad creciente. Aunque era de naturaleza nerviosa y no tenía confianza en sí mismo, ocultó bien el hecho y luchó con su trabajo. Se le prescribió Oak por sus valientes esfuerzos para seguir trabajando, Mimulus por su nerviosismo y Larch por su falta de confianza en sí mismo. Después del primer mes informó que se sentía mejor en todo sentido, que le iba mejor en sus cosas y que se sentía más seguro. Luego de otros dos meses pudo volver a respirar normalmente; el asma había desaparecido del todo. Se sentía bien y miraba su trabajo con placer. No sufrió recaídas.
Hombre, 38 años, de profesión maestro de escuela. Quince años antes de recurrir a nosotros sufrió un colapso nervioso y durante dos años no pudo trabajar. Finalmente se recobró lo suficiente como para volver a enseñar, aunque le seguía faltando confianza en sí mismo. Ahora tenía un cargo de responsabilidad en la escuela. Luchó con valor, ocultando la fatiga y las depresiones porque no quería que nada interfiriera en su trabajo. Le prescribimos Oak para su valiente lucha; Hornbeam para darle fuerza mental y física y Mimulus para el miedo ocasional que pudiera sentir. Continuó el tratamiento durante tres meses, al cabo de los cuales se volvió más seguro, más en paz consigo mismo, más feliz. En su carta nos decía: “Hay una sutil diferencia en mí que no puedo explicar pero ahora me va bien en todo”.
Mujer, de mediana edad, viuda. Tenía un hijo crecido al que había logrado hacer estudiar. A pesar de su mala salud jamás había pensado en abandona la lucha y ahora estaba muy orgullosa de que su hijo hubiera conseguido un buen empleo en Estados Unidos. En el momento en que acudió a nosotros sufría de leucorrea y había entrado en la menopausia. Era una mujer valiente, que siempre parecía dueña de sí. Pero a pesar de su aspecto exterior calmo se sentía deprimida frente a sus muchas dificultades. Se le recetó Oak como remedio tipo para su valiente lucha en contra de las circunstancias adversas; Crab Apple como limpiador y Gentian para la depresión que ocultaba tan bien. Respondió con rapidez al tratamiento y al cabo de un mes escribió: “Mi salud general ha mejorado mucho. La leucorrea ha desparecido del todo y casi por primera vez en mi vida me siento animada”.
Hombre, de 48 años de edad. Era un empresario muy ocupado con varias compañías, preocupaciones familiares y otras responsabilidades. Externamente era plácido pero durante años había sufrido de sinusitis y catarro de nariz y garganta. Su estado era tan severo que siempre tenía que usar un inhalador, sobre todo de noche; de lo contrario no podía respirar por la nariz. Pese a estas dificultades no faltaba un día al trabajo y luchaba por seguir yendo. Había intentado muchos tratamientos con diferentes especialistas pero todos los inviernos su afección retornaba y pronto el pensamiento de que jamás se curaría lo sumió en el abatimiento. Se le indicó Oak como remedio tipo por sus valientes esfuerzos para mantenerse activo, Crab Apple como limpiador y Hornbeam para que tuviera fuerza y vitalidad. Después del primer mes de tratamiento pudo prescindir por completo del inhalador y respirar por la nariz, incluso de noche. Al cabo de otro mes escribió para decir que estaba disfrutando de la mejor estación invernal en muchos años; no tenía sinusitis y el catarro casi había desaparecido. Un mes más tarde volvió a escribir para decir que se sentía bien. El catarro había desaparecido del todo y no tenía inconvenientes. Luego de muchos años escribió de nuevo para decir que ninguno de sus síntomas había reaparecido.
Mujer, 40 años, soltera. Toda su vida había tenido mala salud. Cuando vino a vernos en procura de un tratamiento sufría de fiebre del heno y de hemorroides. Dijo que era propensa a los accidentes y que unos años antes se había caído y lastimado la espina dorsal, lo que le significó estar internada varios meses en un hospital. Le dijeron que quedaría paralítica. A pesar del horrible pronóstico, ella dijo: “Me negué a creerlo. Tenía que ganarme la vida y por lo tanto necesitaba trabajar”. ¡Ahora incluso camina todos los días una larga distancia hasta su trabajo! Luego dijo que le resultaba difícil distenderse y que con frecuencia se despertaba de mañana con los dientes y las manos apretados. Se le indicó Oak como remedio tipo, para su valiente lucha, Vervain para la tensión mental y corporal y Honeysuckle para sacar, de una vez por todas la desafortunada amenaza de que podría quedar paralítica. A los dos meses era una persona diferente. La fiebre del heno había desaparecido, las hemorroides habían retrocedido y eran normales. Ella dormía bien y se despertaba descansada y distendida. Y pudo decir: “Por primera vez en mi vida me siento realmente bien”.
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