Bibliografia

Mujer, de 50 años, casada. Vivía en una casa hermosa y tenía dos hijos adultos, ambos muy exitosos. A veces sufría ataques agudos de depresión sin razón conocdida. El ataque aparecía de repente sin ninguna advertncia; continuaba durante unos días y desaparecía tan de golpe como había surgido. Mientras la depresión duraba, ella la sentía como una larga noche negra. Nada le interesaba y no veía nada hermoso ni atractivo en lo que la rodeaba. Deseaba superar esas depresiones porque tenía muchas cosas que hacer y se sentía más bien avergonzada porque no podía vencerlas. Le indicamos Mustard como remedio tipo. Durante los primeros meses tuvo sólo un ataque que duró un día. Siguió tomando el remedio durante varios meses, tal como ella dijo, “hasta que esté segura de que tengo fuerza para dejar atrás esta depresión”. No informó haber tenido más ataques.
Mujer, de mediana edad, soltera. Trabajaba en un hospital con mucho movimiento pero se vio forzada a renunciar porque sufría de depresiones tan fuertes que le impedían continuar con su tarea. Al principio pensó que había trabajado en exceso pero le gustaba su trabajo y ésa no parecía ser la causa; no había razón aparente para las depresiones. El descanso que ella pensó que la ayudaría lo que hizo fue aumentar su depresión y causarle ansiedad por su situación económica. Nos dijo que nunca había sido de naturaleza agresiva y que eso había trabado su progreso en la vida. Añadió que la gente tendía a evitarla y que tenía pocos amigos. Comenzó a sentirse deseperanzada. Se le recetó Mustard para la depresión profunda y Gorse para su visión desalentada. Su informe, un mes después, era estimulante. Decía: “Me siento mucho mejor. Estoy lejos de resolver mis problemas pero me siento más capaz de enfrentarlos en vez de permitirle que me superen”. A los dos meses volvió a escribir para decir que las depresiones habían desaparecido y que era mucho más feliz. Que hacía planes para el futuro y que su vida tenía más alicientes.
Hombre, de mediana edad. Desempeñaba un puesto importante en Nigeria. Nos escribió para decir que perdía interés en su trabajo y que se sentía exhausto mental y físicamente. Sus médicos estaban perplejos y, aunque no estaba anémico, sospechaban que tenía anemia perniciosa. A lo largo de su vida había sufrido de períodos de depresión profunda sin causa aparente. Se le envió por correo la siguiente receta: Mustard, como remedio tipo para las depresiones profundas y Olive para el agotamiento mental, y corporal. Dos meses después una carta suya nos informó que se sentía mucho mejor de lo que había estado en un largo tiempo; y agregaba: “A regañadientes debo atribuir la mejoría a los remedios de Bach ya que me niego a tener una fe ciega en algo que no conozco en absoluto”. Se le repitieron los mismos remedios de Bach y luego de tres meses escribió para decir que su salud era excelente y que no tenía más depresiones. A los dos años nos escribió: “Estoy muy bien, gracias a los remedios de Bach. Las depresiones no volvieron nunca”.
Mujer, de veintiún años, soltera. Tenía ataques de depresión profunda sin causa conocida. Siempre había tenido tendencia al pesimismo. Le costaba hacer amigos y sentía que había personas que no aceptaban su compañía. Se le indicó Mustard como remedio tipo para la melancolía profunda. Después de dos meses escribió para decir que sentía como si una nube se hubiera alejado de su mente y que de veras era feliz. Luego, su madre escribió para decir que se había convertido en una persona distinta. Participaba en muchas actividades y había hecho muchas amistades nuevas.
Mujer, 39 años, casada. Sufría de fuertes depresiones y sentía como si una nube negra la envolviera aislándola del resto del mundo. No encontraba motivo para las depresiones. Lo único que decía era que aparecían de repente y que no podía hacer nada hasta que se dignaban pasar. Cuando recurrió a nosotros era una persona muy desdichada y deprimida. Sufría también de una cistitis aguda que parecía empeorar, y de constipación. Dijo que ella era una persona muy tensa y que nunca podía distenderse. Para las depresiones profundas se le recetó Mustard y Vervain paa su imposibilidad de relajarse. La primera mejoría fue física; tanto la cistitis como la constipación mejoraron. Continuó tomando la medicina varias semanas más; después de un período de cinco semanas comunicó que ya no tenía más ataques depresivos y que se sentía mejor en todo sentido. Poco tiempo después sufrió una recaída. Tenía un forúnculo en la oreja y eso trajo las depresiones de nuevo. A la receta básica se añadió Crab Apple para limpiar su organismo, junto con Gentian para el desaliento. El mes siguiente escribió para decir que el forúnculo se había reventado el segundo día y que ya no le causaba dificultades, pero, y esto era lo más importante, las depresiones habían desaparecido; dijo que se sentía feliz y en el mejor de los mundos. Hasta donde sabemos, las depresiones jamás retornaron.
Mujer, 67 años, viuda. Nos contó que de vez en cuando, aun siendo niña, su vida se volvía atroz. Los períodos de depresión profunda la hacían desesperar. Nos dijo: “No sé por qué vienen”. Durante los ataques la cabeza le temblaba; dormía mal a causa de pesadillas. Su respuesta fue muy rápida. Dijo que luego de la primera semana pudo dejar de tomar los somníferos y aunque todavía tenía pesadillas eran vagas y confusas y que no la importunaban. Después de otros dos meses escribió: “Mi mente descansa después de muchos años de angustia. Ya no soy víctima de aquellas depresiones profundas”. A los seis meses escribió de nuevo para decir que se sentía bien y feliz y que la melancolía nunca había reaparecido.
Mujer, de 45 años de edad, casada. Sufría mucho de melancolía profunda que se presentaba sin aviso y sin razón conocida. Durante los ataques se sentía tremendamente sola y nada podía aliviarla. Cuando requirió nuestra ayuda sufría de lumbalgia aguda y estaba en cama. Esto incrementó su tensión nerviosa orque era esencial que volviera a trabajar lo más rápido posible. Se le prescribió Mustard para las depresiones profundas, Impatiens para la tensión provocada por el dolor y Gorse para su sentimiento de desesperanza. La semana siguiente escribió: “La medicina realmente está haciéndome bien. Mi espalda de nuevo está bien y estoy en condiciones de volver a trabajar.” Después de otros dos meses de tratamiento volvió a escribir: “Me siento tan bien como no me he sentido en años. Ya no tengo más depresiones o desesperanza. Si llegara a ocurrir les escribiré de nuevo”. Desde entonces no volvimos a tener noticias de ella.

Acerca de Terapias Florales del Sur
En Terapias Florales del Sur te acercamos el mundo de las diferentes formas de medicina alternativa basadas en lo que nos da la naturaleza a través de las flores.
Nos especializamos en tratamientos a través de las técnicas desarrolladas por el Dr. Edward Bach a principios del siglo pasado.
Mega Informática |
Diseño por
IMAGINE LOUNGE |
Política de Privacidad |
Contacto