Casos Gentian



Casos Gentian

Mujer, 50 años de edad.  Después de una histerectomía se sentía exhausta y sufría de ataques agudos de depresión cuando algo andaba mal.  Decía que se sentía como una tonta por desalentarse tanto”.  Para la depresión se le prescribió Gentian y Olive para el cansancio.  Pasado un mes informó que ya no tenía ataques de depresión y que se sentía mejor en todo sentido.

Hombre, 39 años.  Había sufrido de asma toda su vida desde que era un bebé.  Había intentado muchos tratamientos y cuando vino a vernos estaba desalentado y resignado a un sufrimiento de por vida.  Cuando los ataques eran frecuentes le duraban alrededor de tres días.  Estaba preocupado secretamente porque temía perder el trabajo por su enfermedad; era viudo con un hijo pequeño.  Aunque, según dijo, dudaba mucho de que los remedios pudieran ayudarlo, había resuelto hacer un intento.  Lo que se le recetó fue:  Gentian, como remedio tipo por su visión del mundo pesimista y negativa; Agrimony por sus esfuerzos por ocultar su preocupación por su salud y Wild Rose por su resignación a estar enfermo.  Tomó los remedios durante tres meses.  Para su sorpresa y deleite, en ese lapso sólo tuvo un ataque fuerte que ocurrió al comienzo del tratamiento; seguía teniendo ocasionales dificultades para respirar de noche pero dormía mucho mejor.  Al final de otros tres meses, es decir seis meses después de iniciar el tratamiento, los ataques asmáticos no se produjeron más y nunca reaparecieron.

Hombre, de cuarenta años de edad.  Luego de una crisis nerviosa ocurrida cinco años atrás, tenía períodos de extremada tensión nerviosa y también ataques de depresión.  Se descorazonaba con facilidad  y esperaba que las cosas le salieran mal.  Se sentía muy nervioso y a su entender “todo dependía de él”. Se le prescribió Gentian para la depresión y el desaliento y Mimulus para el nerviosismo y la ansiedad.  Al cabo de dos meses nos hizo saber que su vida era mucho más atractiva y que podía manejar sus problemas.

Mujer, 51 años casada. Había estado internada en un hospital psiquiátrico por melancolía.  Su marido nos escribió y nos dijo que desde que estaba en casa se sentía mejor pero que todavía sufría de depresiones y ansiedad.  Agregó que estaba muy débil, que no tenía apetito y que dormía mal.  Para la depresión y la melancolía le indicamos Gentian; Rock Rose para los temores h Hornbeam para su escasa vitalidad.  Después de un mes el marido escribió para decir que había progresado mucho; físicamente estaba mucho más fuerte y podía hacer las tareas domésticas.  También informó que, aunque no podía concentrarse del todo, su memoria había mejorado mucho, la depresión  había aminorado y que atenía apetito.  Luego de otro mes nos dijo:  “Ha vuelto a ser la persona alegre de siempre”.

Hombre, 72 años, mayor retirado del ejército.   Sufría de vértigo de Ménière desde catorce años antes de que nos escribiera, pero había tenido una remisión espontáneas y los efectos desaparecieron solos.  Ahora, la enfermedad había retornado.  Escribió:  “Mi vida es miserable.  No puedo arriesgarme a ir a ninguna parte.  Entre un ataque y otro, creo que la enfermedad se ha ido pero cuando retorna de nuevo caigo en un pozo.  He llegado temer mucho esos ataques”.  Se le recetó Gentian para el abatimiento; Aspen para la aprensión y Scleranthus para la indecisión, que, de paso, era bastante ajena a su carácter natural.  Después de un mes su espíritu estaba mucho más alegre y a él se lo veía mucho mejor.  Tuvo una o dos amenazas que no se concretaron.  Poco después escribió para decir que tanto los ataques como el vértigo habían cesado en forma definitiva.  Explicó que se sentía y se veía mejor y que podía salir sin miedo a sufrir un ataque.  Por último añadió  que de nuevo estaba en condiciones de tomar decisiones.

Hombre, de 62 años, dentista. Tenía trastornos digestivos desde hacía más de un año, con espamos abdominales, flatulencia y diarrea.  A pesar de que su médico le había asegurado que su estado no era serio él no lograba convencerse.  Se volvió depresivo, preocupado y temeroso.  Perdió peso por la preocupación constante e imaginó lo peor.  Cuando se sentía bien estaba animado pero cuando se deprimía sentía que se moriría. No tenía dolores después de comer, sólo muchos gases; dormía bien a pesar de todo. Le indicamos Gentian para la depresión y la duda y Scleranthus por el ánimo alternado que lo lanzaba de la exaltación a la depresión.  El primer informe que nos mandó indicaba que se sentía mucho mejor y que estaba recobrando en parte su tranquilidad.  El informe siguiente explicaba que la flatulencia había disminuido mucho y que emocionalmente se sentía mucho más estable.  Su carta final decía que estaba muy bien; sin dolores, sin flatulencia y, lo más importante, sin ansiedad respecto de su salud. Se había normalizado tanto en lo físico como en lo emocional.

Mujer, de mediana edad.  Su mala salud la tenía desalentada.  Tenía mala circulación, constipación y un panadizo en el dedo mayor de la mano izquierda.  Había momentos en que se sentía un poco mejor pero luego empeoraba y volvía a sentirse abatida.  Su visión de la vida era triste y sus pensamientos negativos y depresivos.  Se le recetó Gentian para la depresión y el desaliento; White Chestnut para los pensamientos negativos y desagradables que siempre rondaban su mente y Crac Apple para limpiar mente y cuerpo.  Pronto el panadizo desapareció y la constipación mejoró mucho.  Tomó los remedios durante tres meses.  Nos visitó pasado ese plazo y declaró que se sentía mucho mejor consigo misma.  La constipación ya no era un problema y empezaba a sentir que de nuevo la vida valía la pena.

Mujer, de 70 años, casada.  Vivía con una cuñada de la que la separaban serias incompatibilidades.  Por naturaleza era una persona alegre y satisfecha pero ahora se molestaba con facilidad y desalentaba cuando algo salía mal.  Cuando la vimos por primera vez, literalmente se había rendido.  Había perdido interés en la vida y le faltaba impulso para hacer un esfuerzo en su propio beneficio.  Se describió como una inválida y con dificultad podía levantarse de una silla o subir escaleras.  Se le indicó Gentian  para la depresión y el abatimiento; Wild Rose por su falta de interés en la vida y Hornbeam para fortalecerla.  Un mes después caminaba por la casa y subía sola las escaleras.  Después de eso siguió mejorando, en cuerpo y mente, para alegría de los que la rodeaban. Creó una relación amistosa con su cuñada y de nuevo pudo encargarse sola de los quehaceres domésticos.

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