Casos Cerato



Casos Cerato

Mujer, sesenta y ocho años, soltera.  Escribió: “Siempre supe lo que quería hacer pero descubría que las opiniones de varias personas debían servirme de confirmación y no todas coincidían con la mía.  Por lo general seguía las que obtenían la mayoría de los votos y casi nunca las cosas terminaban como yo quería.  Se que es una tontería de mi parte y la gente me dice que canso haciendo tantas preguntas.  Yo también me siento muy cansada y sufro de sinusitis, muy fuerte a veces.  El dolor me desespera”  Cerato fue el remedio tipo que se le indicó ya que no podía  confiar en su juicio.  Se añadió Cherry Plum por su desesperación frente al dolor que le provocaba la sinusitis.  Después de tres meses la sinusitis se había ido y en la siguiente receta se omitió el Cherry Plum.  Luego de tomar la medicina durante un período  total de seis meses, nos escribió para contarnos:  “He descubierto que ahora no tengo que pedir la opinión de los demás.  Es un gran alivio.  También me alegra decir que ya no tengo sinusitis”.

Mujer de cincuenta y cinco años de edad.  Era una solterona a la que siempre le pasaba algo.  Un resfrío, indigestión, dolor de cabeza o un ataque de reuma; era rara la vez que se sentía realmente bien.  Aunque era capaz de tomar decisiones no confiaba en ellas.  Su salud la llevó de un tratamiento a otro, ninguno de gran beneficio.  Era una mujer talentosa que podía hacer su trabajo bien y lo sabía.  Persona de muchos intereses, siempre se equivocaba porque en lugar de confiar en su propio criterio pedía sin cesar la opinión de otros.  Cuando vino a vernos en busca de tratamientos estaba muy desalentada y deprimida.  Se le prescribió Cerato como remedio tipo, junto con Gentian para el desaliento que sentía.  La tratamos durante un lapso largo.   Las enfermedades físicas respondieron bastante rápido a los remedios pero fueron necesarios dos años íntegros antes de que estuviera en condiciones de conducir su vida y confiar en su propio criterio.

Mujer, de cuarenta y cinco años. Su profesión era la de enfermera, con muchos años de experiencia.  El hospital donde trabajaba tenía que cerrar y a ella la trasladarían al hospital del condado.  No obstante, ella  había deseado mucho convertirse en una enfermera de distritos, para visitar  pacientes en su domicilio, también en los pueblos cercanos. Rindió y aprobó el examen para tener el carné de conductora.  Pero de repente dejó de confiar en su propio criterio.  Aunque quería mucho ser una enfermera de distrito de algun modo sintió que tendría que ir a gran hospital. Enfrentada con esta decisión, empezó a pedir consejo a sus amigos.  Por suerte para ella, sus amigos (que al parecer eran inteligentes y leales) se rehusaron a aconsejarla y en forma unánime sugirieron que ella tenía que aclarar su mente y hacer lo que realmente quería hacer.  El remedio tipo Cerato fue lo que se indicó y recetó.  Tomó el remedio alrededor de quince días.  Después  decidió  convertirse en una enfermera de distrito. Nos escribió: “Si mis amigos me hubieran aconsejado ir al hospital se que me hubiera sentido muy decepcionada.  Yo quiero visitar pacientes y trabajar por mi cuenta”.

Hombre, de veintidós  años de edad.  Era hijo de un exitoso médico.  Cuando vino a vernos estaba a punto de recibirse de médico.  Era desdichado porque sentía que no quería ser médico.  Siempre le había interesado ser ingeniero electrónico pero por deferencia al consejo de su padre, cuyo consejo pidió, estudiaba medicina, lo que lamentablemente contrariaba  su propia convicción interna. Le recetamos Cerato como remedio tipo para que tuviera confianza en sus decisiones e Impatiens porque se había vuelto nervioso e irritable.  Estos remedios le ayudaron a ver que no seguía su vocación pero sintió que le faltaba coraje para hacer los cambios necesarios.  Se agregó Mimulus para el temor al cambio y Larch por sus sentimientos de inferioridad.  Tomó la medicina durante otros dos meses.  Cuando nos escribió de nuevo dijo que había resuelto dejar de estudiar medicina.  Había ido a Londres “para hacer el trabajo que siempre había querido hacer”.  Aparentemente era feliz y había hecho muchas amistades nuevas. Puntualizó que se sentía muy bien y que por fin su vida era un  éxito.

Mujer, setenta y dos años, viuda.  Nunca podía confiar en sus propias opiniones y siempre preguntaba a sus amigos que harían en su lugar y que tendría que hacer para curar su salud.  El resultado es que fue de médico en médico; hizo un tratamiento, después otros, siempre de acuerdo con los consejos que le daba y por lo general sin beneficio alguno para su salud.  Una excrecencia muy grande que le había salido en el abdomen para su salud.  Una exrecencia muy grande que le había salido en el abdomen la tenía nerviosa porque temía que fuera maligna.  Aun así no estaba dispuesta a que la operaran.  Se le prescribió Cerato como remedio tipo por su incapacidad para confiar en sus propias conclusiones.  Para el terror que le provocaban los pensamientos de algo maligno se le dio Rock Rose y se añadió Hornbeam para fortalecerla.  Tomó los remedios durante un período de tres meses.  Durante ese tiempo lo que tenía en el abdomen fue achicándose hasta que desapareció.  Ella se puso mucho más fuerte; su salud ya no era un problema y, según sus propias palabras, resolvió no ceder y tomar sus propias decisiones.

Mujer, treinta y tres años.  En su carta nos decía:  “Se lo que realmente quiero hacer pero no tengo suficiente confianza en mí misma.  Durante toda mi vida seguí el consejo de mis padres y mis amigos y nunca fui feliz o estuve satisfecha con mi vida o con mi trabajo.  Ahora siento urgencia por hacer lo que  quiero hacer.  ¿Los remedios podrían  ayudarme a mantenerme firme y a responder a esa urgencia?”.  Lo único que le recetamos fue Cerato, como remedio tipo.  Tomó su medicina durante un mes y medio y nos escribió para decirnos: “¡Lo conseguí!”. ¡Ahora siento que puedo confiar en mí misma!”.

Mujer de treinta y nueve años de edad.  Escribió:  “Me casé con un hombre bueno y amable pero nunca lo amé.  Ahora siento que debo dejarlo tanto por su bien como por el mío.  He encontrado a mi verdadero compañero.  Se lo que tengo que hacer pero la decisión me llena de dudas y temores y pido consejo a todos y cada uno.  Por lo común el consejo es contrario a mi decisión pero de todos modos  sigo preguntando”.  Le recetamos Cerato, su remedio tipo, que tomó durante tres meses.  Después explicó la situación a su marido, que era un hombre comprensivo.  Le concedió el divorcio y le deseó felicidad en su nueva vida.

Nota: En las historias clínicas citadas arriba, Cerato permitió a todas las personas en cuestión tomar una decisión por sí mismas.  Cada uno desarrolló confianza en su decisión y también en su propio juicio, sin importarle lo que otras personas dijeran o pensaran. Philip Chancellor.

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