Aspen – Casos



Historias clínicas de Chancellor

Aspen - Casos

  • Mujer, vintiséis años, soltera.  Estaba  muy nerviosa  y siempre tenía miedo a algo que no podía explicar.  Cuando el miedo la acometía sentía que iba a desvanecerse y con mucha frecuencia le sucedía.  Sufría de palpitaciones y sentía que carecía del valor para hacer frente a los problemas de la vida.  Se le prescribió Aspen como el remedio tipo para su temor inexplicable.  Para reforzar su confianza se agregó Larch. Después de tomar la medicina durante un mes, no había diferencias apreciables, salvo que no se desvanecía.  Al final del segundo mes informó que sólo tuvo un ataque de temor y que las palpitaciones casi habían pasado.  Dijo que en general se sentía mucho mejor.  Continuó el tratamiento dos meses más, después  de los cuales pudo declarar que “nunca había estado mejor físicamente” y que sentía que podía hacer frente a cualquier situación.  Había perdido el miedo a tal punto que sus amigos le preguntaban qué tratamiento había seguido para obtener una mejoría tan notable.
  • Mujer, cincuenta años de edad.  Desde la niñez sufría de un temor irrazonable de atragantarse y asfixiarse.  Durante los dos últimos años el temor se incrementó al extremo de que le costaba tragar y sentía como si tuviera una banda tirante alrededor de la garganta.  Cuando nos pidió un tratamiento había estado perdiendo peso y su vitalidad había decaído.  Una radiografía no reveló ninguna causa física para estar así.  Se le dio Aspen como remedio tipo, para el miedo sin fundamento. Además de tomarlo de la manera acostumbrada, tenía que preparar una loción con él y aplicársela sobre la garganta tres veces por día.  Los resultados fueron rápidos y favorables.  Informó que en veintiún días pudo tragar sin dificultades y que la desagradable sensación de la banda rígida en torno de la garganta había desaparecido del todo.  Se le aconsejó que siguiera usando el medicamento.  Pocas semanas después escribió para decir:   “Olvidé por completo que alguna vez los ahogos me preocuparon”.
  • Mujer, sesenta años.  Desde la infancia había estado sujeta a miedos irracionales que la despertaban de noche y la dejaban  temblando, a menudo con náuseas y con un sudor frío.  Se le recetó  Aspen como remedio tipo. Se añadió Star of Bethlehem debido a un shock sufrido durante la adolescencia.  Un mes más tarde informó que se sentía mejor pero que sufría de pesadez estomacal.  Su hermana había sugerido que sus síntomas podían indicar cáncer y eso la dejó aterrorizada.  Rock Rose se agregó a los remedios prescritos antes para neutralizar el terror frente a un posible cáncer.  Desde entonces su progreso fue sostenido; su salud mejoró mucho y de a poco sus temores se calmaron.  El tratamiento continuó durante tres meses más, momento en el que ella informó que todos sus temores se habían desvanecido y que se sentía feliz de nuevo.
  • Hombre, de sesenta años de edad.  Era un clérigo y el año anterior había sufrido una trombosis coronaria. Cuando se acercó a nosotros en busca de tratamiento dijo que estaba lleno de miedo.  Puntualizó  que no se trataba de miedo por su condición de cardíaco sino de un miedo por causas desconocidas, un miedo sin fundamento ni razón. Había empezado a sentirse muy deprimido y fatigado y había perdido interés en el trabajo de su parroquia.  Su voz era débil y a menudo le fallaba durante los servicios religiosos. Se le dio Aspen como remedio tipo, para los temores sin fundamento y Olive para el agotamiento y su consecuente depresión.  El tratamiento continuó tres meses.  Desde un comienzo recuperó  la fuerza y también  el interés por la obra que le esperaba en la parroquia.  Al final del tratamiento informó que su voz era de nuevo normal y que había retornado su viejo entusiasmo por el trabajo. Y lo que era más importante, ya no estaba obsesionado por desagradables temores.
  • Hombre, ochenta años.  Durante los últimos dos años sentía un miedo irracional de que su casa se incendiara.  Eso lo puso muy nervioso e irracional, al punto de que durante la noche frecuentemente se vestía y bajaba para asegurarse de que todo estaba bien. Aspen era el remedio tipo para un miedo sin fundamento.  También  se le recetó Crab Apple para limpiar el efecto de su mente llena de temor, que le causaba congestión de pecho. Después del primer mes, su mujer escribió para hacernos saber que él había mejorado mucho.  Ya  no bajaba las escaleras durante la noche y la congestión del pecho iba mucho mejor.  Siguió  tomando los remedios durante otros dos meses, al término de los cuales su mujer expresó que “era un hombre diferente, tanto en lo mental como en lo físico”.

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